lunes, 5 de enero de 2015

Las instalaciones de Pelota Valenciana

     La pelota valenciana es un juego que ha nacido en la calle y se ha ido transmitiendo de padres a hijos, pero a medida que ha pasado el tiempo, la sociedad ha ido evolucionando y este deporte ha tenido que adaptarse a los cambios. Hoy en día resulta muy complicado poder jugar en la calle como hacían nuestros mayores, por lo tanto, el juego ha tenido que adaptarse al espacio con la construcción de instalaciones que permitan poder jugar a pelota valenciana sin correr riesgos, como por ejemplo; escuchar quejas de los vecinos de la calle en cuestión o de suspender la partida por condiciones climatológicas adversas.

      Otra de las consecuencias de la evolución de la sociedad, está siendo la desaparición de transmisión del juego de padres a hijos. Esto conlleva poco a poco la desaparición de un deporte autóctono de la Comunidad Valenciana y, en consecuencia, la desaparición de parte de la cultura del pueblo valenciano. Es por este motivo por el cuál la Consellería de Educación viene estableciendo desde hace algunos años, dentro de los contenidos de la asignatura de Educación Física, la enseñanza de este deporte en las escuelas, evitando así su desaparición y preservando y fomentando, entre las nuevas generaciones, su conocimiento, práctica y difusión entre la comunidad escolar.

      Además de la enseñanza de este deporte, La Orden de 2 de marzo de 2000, de la Conselleria de Cultura, Educación y Ciencia, es la que determina y establece la obligación de los centros públicos de Educación Infantil, Educación Primaria, Educación Infantil y Primaria, Educación Secundaria Obligatoria y Educación Secundaria completa, cuyos proyectos estén en fase de redacción, de construir una sala polideportiva, frontón, trinquete y galotxa (siendo estas tres últimas las relacionadas concretamente con la pelota valenciana). Sin embargo, la práctica en la realidad escolar es otra.

         A simples rasgos, es una gran inversión con un gran potencial, pero a la hora de llevar esta orden a la práctica surgen inconvenientes que dan como resultado un número muy reducido de centros que gozan de estas instalaciones, puesto que tan sólo un pequeño número de centros son los que realmente cumplen la normativa; y por si fuera poco, dentro de este reducido número se produce una nefasta construcción de estas instalaciones. Lo que puede ser, el mejor recurso para la práctica de la pelota valenciana, se está convirtiendo en un mal uso económico en instalaciones que no pueden ser explotadas de forma adecuada.

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